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Montefiore in the News

September 6, 2019

6 de septiembre de 2019-BRONX, NY—Un nuevo estudio sobre bomberos de la ciudad de Nueva York ha determinado que la inhalación de polvo en el World Trade Center (WTC) el 11 de septiembre de 2001, está asociada con un riesgo significativamente mayor de desarrollar enfermedades cardiovasculares (ECV) a largo plazo. El estudio, realizado por investigadores del Albert Einstein College of Medicine, Montefiore Health System y el Departamento (FDNY, en sus siglas en inglés), determina que aquellos que llegaron primero a la zona del WTC, cuando el polvo suspendido en el aire era más denso, tienen un riesgo un 44% más elevado de sufrir ECV que aquellos que llegaron más tarde. El estudio se publica en línea hoy en JAMA Network Open.

"El aumento del riesgo fue significativo, incluso teniendo en cuenta factores de riesgo de ECV bien establecidos, como la edad, la hipertensión, el colesterol elevado, la diabetes y el tabaquismo", declaró el director del estudio David J. Prezant, MD, profesor de medicina en Einstein, especialista en enfermedades pulmonares en Montefiore y director médico del FDNY.

El Dr. Prezant añadió que las conclusiones de este estudio sobre un mayor riesgo de ECV por contacto con el polvo del WTC —así como estudios previos de estos investigadores que identifican un mayor riesgo de enfermedades reumatológicas autoinmunes y de un precursor del cáncer de sangre que podría derivar en mieloma múltiple— “pone de manifiesto la necesidad de agregar estas enfermedades a la lista de trastornos relacionados con el WTC recogidos en la Ley de Salud y Compensación James L. Zadroga del 11 de Septiembre".

Diversos estudios ya habían determinado de forma reiterada que la presencia en el WTC en aquellos días críticos está asociada con riesgos, tanto inmediatos como a largo plazo, de efectos adversos para la salud, desde respiratorios a trastorno de estrés postraumático (TEPT) y diversos tipos de cáncer. Varios de estos estudios analizaron la relación entre la presencia en el WTC y las ECV. Sin embargo, no arrojaron resultados concluyentes por diversas razones; la principal es que se basaron en mediciones de salud tomadas por los propios bomberos que llegaron primero a la zona del desastre (conocidos como first responders).

Evaluación del riesgo de enfermedad cardiovascular El estudio actual abarca los 9,796 bomberos que trabajaron en la zona del WTC. La mayoría nunca fueron fumadores (74%), eran blancos no hispanos (94%), y el 11 de septiembre de 2001 tenían una edad promedio de 40 años. Todos eran hombres, ya que no hubo suficientes mujeres bombero en el WTC como para obtener datos significativos.

Para este estudio, los bomberos se dividieron en cuatro grupos: (1) los que llegaron por primera vez al WTC durante la mañana del 11 de septiembre (que se cree tuvieron una mayor exposición al polvo); (2) los que llegaron por primera vez a lo largo de la tarde; (3) los que llegaron por primera vez el 12 de septiembre; y (4) los que llegaron por primera vez entre los días 3 y 14.

Los investigadores analizaron 16 años de cuestionarios, e historiales y exámenes médicos, para evaluar la presencia de episodios primarios y secundarios de ECV entre los participantes. (Los eventos primarios de ECV se definieron como infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, angina inestable, operación de arteria coronaria o angioplastia, o muerte por ECV; los eventos secundarios incluyen el ataque isquémico transitorio, angina (definida bien como medicamento para angina o cateterismo cardíaco sin intervención), cardiomiopatía y "otras ECV": aneurisma aórtico, intervención vascular arterial periférica y cirugía de arteria carótida.)

Los bomberos que llegaron durante e inmediatamente después del derrumbe del WTC (grupo 1) presentaron un riesgo un 44% mayor de experimentar eventos cardiovasculares primarios y secundarios en comparación con los que llegaron el 12 de septiembre o más tarde (grupos 3 y 4). En este mismo sentido, aquellos que trabajaron en la zona del WTC durante seis meses o más, presentaron una probabilidad un 30% mayor de haber sufrido un episodio de ECV primario o secundario, en relación con aquellos que trabajaron en la zona durante menos tiempo. Esta correlación era estadísticamente significativa al incorporar factores como la edad, la raza/etnicidad, valoraciones preliminares de índice de masa corporal, hipertensión, colesterol alto, diabetes, tabaquismo y síndrome de estrés postraumático probable.

“Es importante destacar que la presencia novedosa de dolor de pecho entre este grupo no debe atribuirse automáticamente a enfermedades relacionadas con el WTC bien conocidas, como el reflujo ácido o la enfermedad obstructiva de las vías respiratorias. Es muy posible que esté asociado con las ECV”, dijo el Dr. Prezant.

Monitorización de síntomas y salud "Nuestros resultados subrayan la necesidad crucial de monitorizar la salud a largo plazo de cualquier persona expuesta a grandes desastres ambientales, incluso muchos años después de que se hayan producido", apunta la coautora principal Rachel Zeig-Owens, Dr.PH, profesora asistente de investigación de Epidemiología y Salud Poblacional en Einstein, y epidemióloga de Montefiore y del Departamento de Bomberos de la Ciudad de Nueva York (FDNY). "Al examinar y tratar los demás factores de riesgo de ECV, como el colesterol elevado, la hipertensión, la obesidad y el tabaquismo, podemos reducir el riesgo general de las ECV en aquellos que estuvieron expuestos al desastre del World Trade Center ".

Muchos otros estudios han vinculado la exposición intensa y prolongada a la contaminación del aire con las ECV. Los investigadores indicaron que la exposición al polvo y a productos de la combustión podría haber desencadenado procesos persistentes de enfermedades que impliquen inflamación crónica que, años después, aumentaron el riesgo de ECV.

El estudio se titula "Riesgo de enfermedad cardiovascular a largo plazo entre los bomberos tras el desastre del World Trade Center". También participaron en el estudio: Hillel W. Cohen, Dr.P.H., (Einstein), Cynthia Joe (Montefiore y FDNY), Charles B. Hall, Ph.D., (Einstein), Mayris P. Webber, Dr.P.H., (Einstein, Montefiore y FDNY), Michael D. Weiden, M.D., (FDNY y New York University School of Medicine, New York, NY), Krystal L. Cleven, M.D., (Einstein y Montefiore), Nadia Jaber (FDNY), Molly Skerker (Montefiore y FDNY), Jennifer Yip, M.P.H., (Montefiore y FDNY) y Theresa Schwartz, M.S., (Montefiore y FDNY).

Esta investigación ha sido apoyada por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional (números de contrato 200-2011-39378, 200-2011-39383, 200-2017-93326, 200-2017-93426).